Personalizar, un modelo pera una educación de calidad del s.XXI

El pasado viernes 21 de febrero, se presentó el informe Delphi del Centre d’Estudis Institució sobre Personalización en Educación. A participar en este estudio fueron invitados un grupo de expertos internacionales que tuvieron la oportunidad de exponer su opinión sobre cuestiones planteadas sobre la personalización, su influencia en la escuela como uno de los modelos para una educación de calidad y un abanico de conclusiones y planteamientos consensuados para implementar este modelo escolar. No se trata ahora de hacer un estudio del informe, pero sí me gustaría destacar algunas frases y conclusiones de la presentación y del coloquio que se mantuvo y que pueden iluminar el contexto de la personalización en el mundo educativo.

Una de las primeras ideas del informe, entre otras, es que no se tiene que confundir la personalización con la adecuación individualizadora de prestaciones y servicios, como podría ser la atención a la diversidad o los planes individualizados con los que venimos trabajando en las escuelas. Es mucho más y va más allá. Personalizar implica diferenciar no tanto por capacidades o talentos, sino por la singularidad global de cada persona. Dice el informe que “la personalización se centra en el alumno, que reconoce su propia identidad (…), que empodera al mismo alumno en un diseño de su propia trayectoria personal”. “Es más”, dice la experta Paulina Bánfalvi, experta en Altas Capacidades de la UIB, “el contexto personalizado no etiqueta a los alumnos, sino que entiende al alumno en su complejidad y en su capacidad y así se le atiende en consecuencia”.

Las conclusiones del informe ofrecen una definición de educación personalizada como “un modelo educativo orientado a educar personas singulares, autónomas, abiertas, responsables, solidarias y resilientes capaces de autosuperarse y perseverar por ellas mismas”. César Coll, Doctor en Psicología y Catedrático de la UB, señaló en la presentación que “el aprendizaje tiene que ser personal y, para que así sea, tiene que ser relevante, significativo, con sentido y valor personal para el que está aprendiendo”. Por tanto, la educación va más allá de ofrecer un currículum para todos: “El currículum tiene que ser una excusa -añadió Neus Sanmartí, Catedrática honoraria de la UAB en la mesa redonda de la presentación- para conectar con cada alumno”.

El informe habla de los principales retos que tiene la escuela para afrontar en modelo desde la perspectiva de la personalización, entre los que destacan el establecimiento de dinámicas de trabajo y planificación cooperativas entre los docentes para diseñar entornos y proyectos de aprendizaje que promuevan medidas para atender a cada alumno -a todos, personalmente-, garantizar que se sientan acompañados y promover  autonomía en su aprendizaje, siguiendo su propio ritmo y de acuerdo con sus necesidades. Antonio Bernal, Doctor en Filosofía y Catedrático de la Universidad de Sevilla, añadió en el coloquio que “tenemos que empezar por identificar a las personas que tenemos delante en el aula a la hora de educar y dejarles espacio para crecer”.

Por último, entre otras conclusiones, destacaba la necesidad de colaboración que tiene que haber entre el colegio y la familia, ya que la familia participa de manera activa en la formación y en la toma de decisiones de sus hijos en colaboración con los profesores, coopera con la escuela para que ésta tenga una información más rica sobre el perfil del alumno y aporta a sus hijos e hijas momentos, experiencias y guía en determinados aprendizajes, en trabajar las dificultades, en estimular sus fortalezas. Coral Regí, directora de la escuela Virolai, añadió que “se educa en casa y en el colegio y, si las familias comparten el proyecto educativo, se produce un trabajo conjunto muy significativo para cada alumno”.

Estamos delante de un gran reto que abre un panorama de posibilidades muy amplio para la educación y para poder proponer estrategias que consigan -junto con otros modelos- una escuela de calidad para el s.XXI.