Educar, de verdad, en la igualdad

Hace unos cuantos días celebrábamos el día de la mujer, una diada de reivindicación para la igualdad de la mujer. Sabemos que la igualdad de todas las personas es un derecho básico, sin el cual no es posible disfrutar de una sociedad libre, justa y democrática. A pesar de la concienciación de los últimos años, todavía estamos un poco lejos de conseguir la igualdad real.

La Organización de las Naciones Unidas define igualdad como “respecto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión”. Este principio internacional junto con el despliegue de las diferentes normativas de los últimos años, ponen el fundamento de un marco legal para conseguir la igualdad real en todos los ámbitos y en todas las actuaciones de las personas.

Conseguir la igualdad real no es exclusiva de las normativas. No tenemos que implicar todos los agentes sociales de una manera muy activa. Y el ámbito educativo se convierte en una herramienta importante e imprescindible, aparece como protagonista principal a la hora de promover el desarrollo integral de cada alumna y de cada alumno para que sean capaces de ejercer sus derechos y libertades con el mayor respeto posible a los principios democráticos de convivencia. La escuela es el mejor contexto para que el alumnado pueda interiorizar que la igualdad es esencial y que salgan de aquí las personas capaces de ser motores transformadores que respeten hombre y mujer, con sus diversas maneras de ser, pensar y hacer, iguales en dignidad y derechos.

El Plan de Igualdad que desarrollamos en Institució Lleida, desde Primaria hasta Bachillerato, con bastantes sesiones específicas cada año, sin tener que esperar a que haya una situación de conflicto y mediación, sino integradas dentro del currículum escolar pretende, entre otros objetivos, crear un ambiente de igualdad, equidad, con respeto de la diferencias; combatir cualquier discriminación directa o indirecta, ni que sea a la hora de expresarse oralmente; concienciar sobre la lacra social que es cualquier tipo de acoso directo o digital, respetando la identidad de cualquier persona; contrarrestar los mensajes que fomentan estereotipos sexistas, etc. Constituyen estos, entre otros, los ámbitos de actuación del plan de igualdad que desplegamos dentro de nuestro plan de acción tutorial.

El objetivo no es nada fácil, pero tenemos que tener la esperanza que los alumnos y las alumnas actuales son y serán el motor del cambio para que nuestra sociedad viva con respeto, sin discriminaciones de ningún tipo y, en definitiva, en paz.