Con la participación de todos

Retos de futuro de la educación del siglo XXI

El proyecto comenzó con un período de reflexión y participación, donde estudiamos el entorno educativo actual y averiguamos los retos que nos plantea el futuro. Queríamos escuchar a todos, los padres y madres, el profesorado, los alumnos e incluso, los antiguos alumnos. También nos interesaba saber qué piensan los expertos en todo el mundo. Para ello diseñamos diferentes dinámicas y herramientas de participación, centradas en los “Retos de futuro que tiene planteados la educación del siglo XXI.”

Este trabajo ha sido muy enriquecedor y hemos constatado de nuevo que juntos podemos llegar mucho más lejos. Algunas de las ideas que surgieron son:

– Una educación que mire hacia el futuro debe centrarse en la persona y en su manera de aprender y madurar, de crecer para alcanzar la felicidad en el mundo donde vivirá.

– En un mundo globalizado que cambia debemos educar en la autonomía y la adaptación al cambio, en la capacidad para superar el fracaso y para aprender durante toda la vida.

– Los alumnos deberán saber aceptar retos, resolver problemas complejos y crear nuevos caminos con creatividad.

– En las escuelas del futuro tendrá que haber una verdadera cultura de cooperación y pensamientodonde los grandes problemas globales estén presentes.

– En una sociedad democrática donde la información y la tecnología están omnipresentes, las competencias comunicativas, el compromiso social y el espíritu crítico, son y serán muy necesarias.

– Los alumnos deben aprender a relacionarse con personas de diferentes procedencias o culturas, siempre con una mentalidad abierta y acogedora.

– Las escuelas deben centrarse en el alumnado y estar abiertas a la diversidad, deben ser escuelas que sueñan, que fomentan la curiosidad, y donde los alumnos deseen ir cada día para aprender es un reto que los ilusiona. Ambientes de aprendizaje donde el esfuerzo para adquirir conocimientos y competencias es agradable y, incluso, emocionante. Escuelas con una organización abierta y flexible, con contextos de aprendizaje ricos, diversos y personalizados. Escuelas abiertas al mundo real.

– Se necesita contar con los mejores profesionales, profesores con capacidad de promover y guiar el aprendizaje de los alumnos, con conocimientos y habilidades comunicativas. Profesorado empático y proactivo, capaz de liderar el cambio pedagógico y acompañar el crecimiento de cada uno de sus alumnos. Profesorado que debe cambiar el paradigma de la eficiencia por el de la transformación.